Autor Francisco L. Serrano

Se dice que en Extremadura nacían dioses; lejos de la realidad lo que siempre nacieron y siguen naciendo fueron emigrantes. Durante las décadas 50-60 fue tal la sangría que sufrió esta Tierra que hoy los emigrantes y sus hijos superan en número a los extremeños que viven dentro de la Comunidad. Esta composición propia pretende ser un homenaje merecido a aquellos a los que, el amor a la tierra o el miedo a lo desconocido, pudo más que la miseria y el hambre y se quedaron en su Tierra para siempre. De los que casi nunca se ha escrito nada y que fueron los verdaderos hijos del hambre.

HIJOS DEL HAMBRE
Sabiendo como tú sabes
que sólo con tu sudor
nunca crecerán los panes
más que fatiga y dolor

Seguro, estás seguro
que los surcos que tú labras
no tienen ningun futuro
por más que dobles la espalda

no tienen ningun futuro
por más que dobles la espalda

Queriendo como los quieres
tus hijos ya se marcharon
en busca de nuevas mieles
las que aquí nunca encontraron

Ahora vives pensando
que atrás quedaron sus males
cambiaron su vida en el campo
por asfalto y arrabales
cambiaron su vida en el campo
por asfalto y arrabales

Como el agua del torrente busca la salida
Como ese niño habriendo que implora y mendiga
Como la abeja que busca y no encuentra su enjambre Así quemaron su vida los hijos del hambre

Así quemaron su vida
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